Reforma de la Constitución Nacional

Los postulados normativos de nuestra Constitución sufrieron su última reforma en 1994 que, aunque no cambió los principales contenidos de la Constitución de 1853, modificó parte de la estructura institucional e incorporó nuevos derechos, a partir del reconocimiento de jerarquía constitucional a los tratados internacionales sobre derechos humanos.

La Convención Constituyente se celebró en las ciudades de Santa Fe (sede tradicional de las convenciones constituyentes) y de Paraná (primera capital de la Confederación) y el juramento de la misma, por las principales autoridades nacionales y los convencionales, tuvo lugar el 24 de agosto de 1994 en el Palacio San José en la provincia de Entre Ríos.

El acuerdo, posteriormente convertido en la Ley 24.309, incluyó un núcleo de coincidencias básicas, como: elección directa del Presidente y Vicepresidente e inclusión del ballottage; elección directa de tres senadores (de los cuales uno debería representar a la minoría); elección directa del Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; reducción del mandato presidencial a cuatro años; única posibilidad de reelección presidencial; creación del cargo de Jefe de Gabinete de Ministros; creación del Consejo de la Magistratura; acuerdo del Senado por mayoría absoluta para la designación de los jueces de la Corte Suprema.

Día Mundial del Folclore y Día del Foclore Argentino.

En 1960, se instituyó esta fecha como el Día Mundial del Folclore dado que el 22 de agosto de 1846, el arqueólogo inglés William John Thoms utilizó por primera vez ese término en la revista londinense “Athenaeum”. El concepto deriva de «folk» (pueblo, gente, raza) y de «lore» (saber, ciencia), y se conjuga como el «saber popular».

El 22 de agosto de 1960, casi un siglo después de que se creara el término, se realizó en Buenos Aires, el Primer Congreso Internacional de Folclore presidido por el prestigioso folclorólogo salteño Augusto Raúl Cortazar. El Congreso reunió a representantes de 30 países quienes instauraron el 22 de agosto como el Día del Folklore.

La palabra está compuesta por dos voces inglesas «Folk» (pueblo) y «lore» (saber, ciencia), para definir al saber popular, los conocimientos, usos, costumbres, leyendas, supersticiones, música, danza, canciones, mitos, dichos, refranes, coplas y cantares transmitidos de generación en generación; en definitiva, lo que se transmite de boca en boca, que trasciende, se incorpora a nuestras costumbres y desconoce toda autoría.

Muchos fueron los términos que intentaron reemplazar a la palabra Folclore, todas buscando castellanizar el término: «saber del pueblo», «demosofía», «tradición», etc. Sin embargo, ninguno de ellos prosperó. Su consagración oficial se logró en 1878 con la fundación de la Folclore Society, la primera Sociedad Folklórica de carácter científico  que define al Folklore como ciencia y elabora su programa.

Hacia 1887, el inglés Houme, uno de los fundadores de la sociedad, define al Folklore como: «Ciencia que se ocupa de la supervivencia de las creencias y de las costumbres arcaicas en los tiempos modernos».

 

Juan Bautista Ambrosetti, “padre de la ciencia folclórica argentina“

La celebración coincide con el nacimiento de Juan Bautista Ambrosetti (1865-1917), el etnólogo, arqueólogo, historiador, proclamado el “padre de la ciencia folclórica argentina“, por ser un pionero en realizar trabajos de exploración arqueológica y en dedicarse a estudios sistemáticos del folclore nacional.

En 1885, con apenas 20 años, Ambrosetti emprende su primera expedición al Chaco, uno de los tantos viajes donde explora el suelo argentino, las culturas, las costumbres y creencias. En los Valles Calchaquíes y Quebrada de Humahuaca se centraron sus investigaciones más relevantes, ya que durante años, junto con una caravana de expertos y colaboradores, descubre y describe con lujo de detalles la ciudad prehistórica de La Paya (Salta), y el Pucará de Tilcara (Jujuy).

Salvador Debenedetti y Alejandro Casanova fueron sus discípulos y continuadores de su obra. En 1904, Ambrosetti fundó el Museo Etnográfico de la Universidad de Buenos Aires que lleva su nombre, desde donde estimuló investigaciones etnográficas y folclóricas para el conocimiento de las sociedades indígenas y criollas contemporáneas.

Fuente: https://www.cultura.gob.ar/por-que-el-22-de-agosto-es-el-dia-internacional-del-folklore_6335/#:~:text=Todos%20los%2022%20de%20agosto,el%20D%C3%ADa%20del%20Folklore%20Argentino.

 

Paso a la Inmortalidad del General San Martín (1850)

En 1850 moría en su casa de Francia, el General Don José de San Martín, conocido como «Gran Libertador» y uno de los próceres más destacados de Sudamérica. Sus restos fueron repatriados en 1880 y actualmente descansan en un mausoleo construido dentro la Capilla Nuestra Señora de la Paz.

San Martín fue un militar y político rioplatense cuyas campañas revolucionarias fueron decisivas para las independencias de Argentina, Chile y Perú. Su figura representa, entre otros símbolos, el coraje, el compromiso, la valentía, la libertad e independencia alcanzada por regiones de Latinoamérica antes dominadas política y económicamente por España y otros países colonialistas como Portugal e Inglaterra.

José Francisco de San Martín 

Nació en Yapeyú, hoy provincia de Corrientes, el 25 de febrero de 1778. En 1784 pasó con su familia a España, ingresando en 1787 en el Seminario de Nobles de Madrid. Dos años después pidió y obtuvo el ingreso como cadete en el Regimiento de Murcia. Fue éste el origen de una brillante y vertiginosa carrera militar que tendría su bautismo de fuego en el sitio de Orán (1791), en la campaña de Melilla.

Combatió en el norte de África, luego contra la dominación napoleónica de España y participó en las batallas de Bailén y La Albuera. Con 34 años, en 1812, tras haber alcanzado el grado de teniente coronel, y luego de una escala en Londres, fue a Buenos Aires, donde se puso al servicio de la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Se le encomendó la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo, que tuvo su bautismo de fuego en el combate de San Lorenzo, el 3 de febrero de 1813.

Más tarde se le encargó la jefatura del Ejército del Norte, en reemplazo del general Manuel Belgrano. Allí concibió su plan continental, comprendiendo que el triunfo patriota en la guerra de la independencia hispanoamericana solo se lograría con la eliminación de todos los núcleos realistas que eran los centros de poder leales a mantener el sistema colonial en América. San Martín aceptó el cargo pero hizo saber a las autoridades que sería inútil insistir por la vía del Alto Perú y que se retiraría a Córdoba para reponerse de los dolores causados por su úlcera estomacal y terminar de delinear las bases de su nueva estrategia militar consistente en cruzar la cordillera, liberar a Chile y de allí marchar por barco para tomar el bastión realista de Lima.

Gesta de Los Andes

Repuesto parcialmente de sus males, pero con el plan terminado y aprobado, logró ser nombrado Gobernador de Cuyo. En Mendoza comenzó los preparativos para su ambicioso plan sin descuidar las tareas de gobierno. 

En Mendoza comenzó los preparativos para su ambicioso plan sin descuidar las tareas de gobierno. Fomentó la educación, la agricultura y la industria y creó un sistema impositivo igualitario cuidando que pagaran más los que más tenían. Todo el pueblo cuyano colaboró según sus posibilidades para armar y aprovisionar al Ejército de los Andes. El propio gobernador dio el ejemplo reduciendo su propio sueldo a la mitad.

En 1817 inició la gran campaña que habría de dar un giro nuevo a la guerra, en el momento más difícil para la causa americana, cuando la insurrección estaba vencida en todas partes con excepción de la Argentina. Su objetivo era invadir Chile cruzando la Cordillera de los Andes, y su realización, en sólo veinticuatro días, constituiría la mayor hazaña militar americana de todos los tiempos. Superadas las cumbres andinas, el 12 de febrero de 1817 derrotó al ejército realista al mando del general Marcó del Pont en la cuesta de Chacabuco, y el 14 entró en Santiago de Chile. La Asamblea constituida proclamó la independencia del país y le nombró director supremo, cargo que declinó en favor de O’Higgins.

En 1821 entró en Lima, Perú, y el 28 de julio de ese año declaraba la independencia de ese país. Se formó un gobierno independiente que nombró a San Martín con el título de Protector del Perú, con plena autoridad civil y militar. 

La ocupación de Guayaquil, ciudad reivindicada por Perú, fue el motivo inmediato de su célebre entrevista con Simón Bolívar (julio de 1822), en la que había de tratarse el futuro del continente y cuyo contenido exacto es aún objeto de múltiples discusiones, pero que sin duda debió de desalentar a San Martín; nada más regresar a Lima, y ante la creciente oposición peruana a su política, convocó el Congreso y presentó la renuncia a su cargo de Protector.

El retiro

San Martín había decidido retirarse; consideraba cumplido su deber de liberar a los pueblos y no quiso participar en las luchas intestinas por el poder. En octubre de 1822 llegó a Chile; en verano de 1823 cruzó los Andes y pasó a Mendoza con la idea de establecerse allí, apartado de la vida pública. Pero las muchas críticas adversas que le atribuían aspiraciones de mando y el fallecimiento de su esposa lo determinaron a partir en febrero de 1824 rumbo a Europa, acompañado por su hija Merceditas, que en esa época tenía siete años.

Residió un tiempo en Gran Bretaña y de allí se trasladó a Bruselas (Bélgica), donde vivió modestamente; su menguada renta apenas le alcanzaba para pagar el colegio de Mercedes. Hacia 1827 se deterioró su salud, resentida por el reumatismo, y su situación económica: las rentas apenas le llegaban para su manutención. Durante esos años en Europa arrastró además una incurable nostalgia de su patria.

En 1831 fue a París, donde residió junto al Sena, en la finca de Grand-Bourg. Gracias a la solicitud de su pródigo amigo don Alejandro Aguado, compañero de armas en España, pudo pasar el postrero tramo de su vida sin vergonzosas estrecheces. En 1848 se instaló en su definitiva residencia de Boulogne-sur-Mer (Francia), donde moriría en 1850.

Fuentes: Sitio «El Historiador» y sitio «Biografías y vidas»

 

 

Día de las Infancias

Desde 1960, el Día de las Infancias se celebra, en Argentina, el tercer domingo de agosto.

El origen de la celebración viene luego de la Primera Guerra Mundial. En 1924, se comenzó a generar conciencia sobre la necesidad de la protección especial para los infantes. A partir de 1956, la ONU recomendó: “Se instituya en todos los países un Día Universal del Niño que se consagrará a la fraternidad y a la comprensión entre los niños del mundo entero y se destinará a actividades propias para promover los ideales y objetivos de la Carta, así como el bienestar de los niños del mundo, y también a intensificar y extender los esfuerzos de las Naciones Unidas a favor y en nombre de todos los niños del mundo […]”.

En la provincia del Neuquén, a través de la Resolución N° 1058/18 aprobada por el Cuerpo Colegiado del CPE, se estableció reemplazar la denominación “Día del Niño” por “Día de las Infancias” con el objetivo de proteger y garantizar la inclusión.