Las becas potencian la formación de profesionales en áreas estratégicas


22 de enero de 2026

Los aportes del programa Gregorio Álvarez brindan acompañamiento a miles de jóvenes. Las becarias Gabriela Lopini y Belén Iglesias, que estudian Medicina e Ingeniería en Petróleo en la UNCo, aseguran que el beneficio económico les da ‘tranquilidad mental’.

 

Gabriela Lopini Belén Iglesias son dos de las 2.082 becarias y becarios de nivel Superior del programa Gregorio Álvarez, que durante 2025 llegó a jóvenes de toda la provincia posibilitando que iniciaran o dieran continuidad a sus estudios. Cursan en distintas sedes de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo); una Medicina, la otra Ingeniería en Petróleo.

Belén creció en Buta Ranquil al pie del volcán Tromen; desde esa localidad de la región Alto Neuquén llegó a la capital de la provincia para estudiar Ingeniería en Petróleo.

Para esta futura profesional nacida en el seno de una familia de trabajo y egresada del CPEM 35, “la beca Gregorio Álvarez representa una gran ayuda porque la carrera que elegí es compleja, demanda mucho tiempo y yo no tenía formación específica, entonces eso implicó que me sea un poco más difícil”, describió.

Desde pequeña a Belén le gusta inventar cosas y estar al aire libre, esos eran sus pasatiempos preferidos de la infancia; y su sueño era estudiar. “Es mucho el orgullo y el agradecimiento que siento -de contar con la beca, aseguró-, porque no es fácil llegar hasta acá por distintas razones: por el desarraigo de la familia, por el estudio”.

Reconoció que la beca que percibe “brinda un gran impulso para que sea mucho más sencillo estar acá estudiando” y reflexionó que “además de dar un alivio muy grande a la parte económica, la beca representa acompañamiento que hace que el transcurso de la carrera sea un poco más ligero”.

En esto coincidió con Gabriela, oriunda de Neuquén capital y estudiante de Medicina, quien aseguró: “La beca es una entrada no solo económica, sino de bienestar mental”.

Gabriela egresó del CPEM 12 de Neuquén capital y contó con una formación orientada en Ciencias Exactas y Naturales, lo que le otorgó cierta confianza al momento de iniciar la carrera elegida. “Los costos se hacen caros para una familia, así que la beca me abrió la puerta para acceder al material que necesito, porque a medida que voy avanzando se requieren insumos: un ambo, estetoscopio, saturómetro, todas cosas que van sumando más allá de las fotocopias”, puntualizó.

“Siempre me gustó ayudar a los demás con lo que pueda”, así sintetizó la inspiración que la llevó a elegir su vocación, con la que busca “sanar, acompañar en el proceso o simplemente sacarle una sonrisa más allá del diagnóstico que tenga la persona”.

Recibir apoyo, sentir seguridad y saber que existen oportunidades son certezas que llegan de la mano del programa de Becas Gregorio Álvarez, y que se plasman en las historias de cientos de estudiantes neuquinos que proyectan su futuro y concretan anhelos a través de la formación y profesionalización.